Bigas Luna

Hacía ya un tiempo que quería hablar sobre la figura del cineasta, escritor, fotógrafo, diseñador y un sin fin de cosas más que rodeaba a Bigas Luna, su repentina muerte hizo posponer un supuesto homenaje desde mi humilde página de este artista del Renacimiento. Quiero hablar más allá de su persona y carrera cinematográfica, centrándome en su relación con Zaragoza.

Uno de sus primeros guiños fue el rodaje de la película Jamón Jamón en los Monegros, paraje del que siempre me he sentido atraído, pero que parece que hasta que no lo pone en valor una persona con un criterio estético reconocido, o alguien ajeno a tu entorno no somos capaces de mirarlo con otros ojos.

El segundo guiño fue diseñar la plataforma de la ofrenda de flores, un rito que repetía con su mujer originaria de la ciudad, y posteriormente con sus hijas, y que de manera inocente contribuyó a mejorar la distribución de flores a lo largo y ancho de la Virgen.

Pero su misticismo monegrino no terminaba aquí, cambió el concepto de cabaret casposo de uno de los templos del Tubo zaragozano, El Plata, y lo supo convertir en un espectáculo divertido y travieso que atrae a numeroso público. De ahí que Bigas Luna merezca un sentido homenaje por su relación con una ciudad que nunca olvidará la poesía de un duelo a jamonazos en pleno desierto de los monegros, escena propia de un cuadro de Goya, el manto más bonito de la Virgen del Pilar, o la alegría de su proyecto del Plata, gracias.

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