La huella de la historia

Esta semana pudimos disfrutar de la ruta Zaragoza, la ciudad de los espíritus, una estupenda excusa para conocer Zaragoza con una temática acorde con todos los santos. El éxito de esta convocatoria me ha invitado a reflexionar, y precisamente quiero aprovechar esta ventana para expresar mis pensamientos sobre como podemos conocer nuestra ciudad desde otro punto de vista.

Cuando uno visita un lugar busca encontrarse con detalles, experiencias y momentos puntuales que generen un interés. Zaragoza como todas las ciudades guarda una gran cantidad de secretos ocultos en una piedra, monumento, taberna o esquina. La plaza del Pilar suele ser el epicentro de las visitas en masa, las cuales no se paran a observar pequeños detalles que nos dan las claves para descubrir todo un universo oculto. Precisamente los profesionales del turismo estamos para descubrir estas claves. Por ejemplo en la misma fachada principal de la basílica del Pilar existen multitud de figuras que hablan de Santos y mártires que dieron su vida por defender su fe. Nosotros elegimos a Santa Engracia pero la balaustrada del Pilar ofrece múltiples posibilidades. El monumento a Goya, el Caballito de la Lonja por poner un ejemplo también son  paradas obligatorias que dan mucho juego sin salirse de la Plaza.

Una ciudad debe ser vivida andando, y cuando uno se adentra por su casco viejo, surgen joyas como la casa de Ramón y Cajal, el Plata o la Torre Nueva, todos ellos esconden la huella de la historia, y mediante un buen hilo conductor, en esta ocasión fueron los espíritus, podemos enseñar la ciudad con otros ojos, no solo a los visitantes que no la conocen, sino incluso a los propios zaragozanos, deseosos de redescubrir una ciudad que posee una historia interesante en cada rincón.

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